Material didáctico vs recursos: no es lo mismo (y cambia tu forma de planificar)

En el día a día del aula, los docentes solemos movernos entre una marea de elementos: libros de texto, videos, guías impresas y recortes de diario. A veces, en el apuro de la planificación, metemos todo en la misma bolsa bajo el nombre de "recursos". Pero, ¿alguna vez te detuviste a pensar que no todo lo que llevás a clase nace con el mismo ADN?

ACTITUD RECURSERA

Juliana Rososzka

2/11/20262 min read

En educación, planificación docente, material didáctico y recursos didácticos son palabras que usamos todo el tiempo. A veces como sinónimos. A veces sin detenernos demasiado. Pero entender la diferencia entre material didáctico y recurso didáctico no es un detalle técnico: es una decisión pedagógica que impacta directamente en cómo enseñamos, qué elegimos y cómo organizamos nuestras clases.

En el aula conviven libros, guías, videos, objetos, imágenes, juegos, artículos periodísticos, escenas de películas y hasta elementos que encontramos en el patio. Todo eso entra en la planificación. Todo eso puede enseñar. Pero no todo eso nació con la misma intención.

Diferencia entre material didáctico y recurso didáctico

¿Qué es un material didáctico?

Un material didáctico es aquel que fue diseñado específicamente para enseñar. Su propósito original es facilitar el aprendizaje de un contenido concreto. Tiene una estructura pedagógica interna: una secuencia pensada, una progresión, una intención clara.

Un libro de texto, una guía de ejercicios armada por el docente, un mapa mudo para completar o un juego creado para aprender figuras geométricas son ejemplos claros. No necesitan que los “convirtamos” en didácticos. Ya vienen con pedagogía incorporada.

Y eso no es ni mejor ni peor. Es una característica.

¿Qué es un recurso didáctico?

Un recurso didáctico, en cambio, no fue creado necesariamente para enseñar. Se vuelve didáctico por la forma en que lo usamos. Por la intención que le damos. Por el contexto en el que lo insertamos.

Un artículo de un periódico, un video de YouTube que no fue pensado con fines educativos, una piedra recogida en el patio o una película comercial pueden transformarse en herramientas potentes en el aula. Pero no enseñan solos. Enseñan porque el docente los resignifica.

Ahí está la clave: el recurso necesita de tu mirada.

¿Por qué importa esta diferencia?

Porque planificar no es juntar cosas.

Cuando confundimos material didáctico con recurso didáctico, corremos el riesgo de sobrecargar nuestras clases con estímulos sin intención clara. O, por el contrario, de depender exclusivamente de materiales ya estructurados sin preguntarnos si dialogan con nuestro grupo.

Entender la diferencia nos permite decidir mejor:

  • ¿Necesito un material que ya tenga una secuencia pensada?

  • ¿O quiero trabajar con un recurso que voy a problematizar y transformar?

  • ¿Estoy eligiendo por criterio o por acumulación?

Ser docente no es solo usar lo que existe. Es leer el contexto, elegir con intención y construir sentido con lo que tenemos a mano.

A veces con materiales didácticos.
Muchas veces con recursos cotidianos.

Esa decisión (aparentemente pequeña) es profundamente pedagógica. Y también es una forma de ejercer la Actitud Recursera: no acumular, sino seleccionar; no repetir, sino pensar; no llenar la clase de objetos, sino de sentido.